|
|
MITOS Y LEYENDAS
Especimes, ¿verdad o mito?
En Cataluña reciben el nombre de Espantamainades (Espantachiquillos) aquellos personajes que se invocan para inducir miedo a los niños con fines prácticos, por ejemplo para evitar que hablen con desconocidos o que salgan solos de casa. A nivel antropológico, a veces son manifestaciones de los temores a lo desconocido y lo inexplicable en la naturaleza.
Algunos son representaciones locales de referentes también existentes en otras culturas, como las brujas, el papu y el hombre del saco. Otros son variantes puramente locales, como el marraco, la pesanta y losdips.
Biosbardos (Galicia)
La situación da cuando un nuno invita a alguien a cazar "robertos" de noche. Debido a que los no iniciados no conocen el tema normalmente aceptan. La cuestión es que no existen y que los compinchados aprovechan la oscuridad de la noche para hacerle alguna inocentada a la víctima. En otras zonas también se usa el término de gamusinos o jazafellos.
Un método para "cazar" los biosbardos o cocerellos, suele ser dotar al "cazador" de un saco o bolsa, y un palo con el que se golpea el suelo o los arbustos y maleza, para que salgan los animales y queden atrapados en el saco. En muchas ocasiones la inocentada suele ser dejarle sólo en el monte a altas horas de la noche, mientras se encuentra dedicado a la tarea; otras variedades consisten en hacerle caer al río, aprovechando la confusión de su propio reflejo en el agua con la del ficticio animal.
Parece ser que en la isla de Man existe un ser semejante llamado algo así como "phymodee".
La Corona de fuego
La corona de fuego es una leyenda medieval focalizada principalmente en la ciudad española de Monforte de Lemos, y en su comarca, la Terra de Lemos, perteneciente a la Comunidad Autónoma de Galicia, lugar en el que ha gozado de un tradicional y singular arraigo popular; llevada a la literatura en numerosas ocasiones, se ha especulado con su posible origen germánico, debido a la existencia de tradiciones orales y escritas de corte muy similar, identificadas en Alemania.
Básicamente la trama argumental gira en torno a un pasadizo subterráneo que uniría el palacio condal de Monforte de Lemos con la iglesia de San Vicente del Pino; durante una ausencia del Conde de Lemos, que parte a cumplir con encomiendas reales, el abad del Monasterio benedictino de San Vicente, se habría servido del corredor para mantener un romance con la hija del conde; en algunas versiones, sin embargo, se trata de su esposa. Al retorno del conde, y enterado del lance amoroso, invita al abad a una opípara comida; cuando ordena que se traigan los postres, un sirviente del conde trae una corona de hierro al rojo vivo, con la que corona al abad, provocándole la muerte. En una de las versiones la represalia tiene su origen en una disputa relativa a la propiedad de ciertos terrenos, y en otras en una negativa de los monjes a abrir el citado pasadizo; esta última es la versión que Antolín López Peláez, en su obra "Los Benedicitinos de Monforte", afirma haber escuchado en la tradición oral; otras versiones, como la de Galo Salinas, incluyen la particularidad de que un judío facilita al abad una pócima para conseguir sus objetivos. Cabe mencionar la importancia que tuvo la comunidad judía en esta localidad.
|
|
 
|